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	<title>Cristina Civale — Cristina Civale</title>
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	<description>El sitio personal de la periodista y escritora</description>
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		<title>Postales urbanas: Archipiélago Plaza Italia</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Mar 2012 16:43:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Textos periodísticos]]></category>

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		<description><![CDATA[Historia y particularidades de un oasis en plena ciudad. Plaza Italia es una de las zonas fronteras de la Ciudad. Delimita Palermo Botánico con Palermo Viejo en estos tiempos donde el antiguo barrio de Palermo se encuentra mapeado con estrictos fines inmobiliarios. El metro cuadrado sube o baja de valor, según estemos a uno u [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Historia y particularidades de un oasis en plena ciudad.</p>
<p><span id="more-249"></span></p>
<p><img src="http://www.cristinacivale.net/wp-content/uploads/2012/03/plaza_italia_390.jpg" alt="" title="Plaza Italia" width="390" height="273" class="alignnone size-full wp-image-250" /></p>
<p>Plaza Italia es una de las zonas fronteras de la Ciudad. Delimita Palermo Botánico con Palermo Viejo en estos tiempos donde el antiguo barrio de Palermo se encuentra mapeado con estrictos fines inmobiliarios. El metro cuadrado sube o baja de valor, según estemos a uno u otro lado de la frontera. Pero Plaza Italia es un borde construido como un archipiélago donde cada una de sus islas representa una parte del cuerpo social que rara vez se mezcla con el otro.<br />
Se encuentra la plaza propiamente dicha, donde se erige desde 1904 el monumento a Giuseppe Garibaldi donado por el gobierno italiano y secuestrado por las rejas que hoy la plaza, como todo espacio verde de la ciudad, exhibe para supuesta seguridad y preservación. Durante la noche cuatro candados la cierran y antes y después es propiedad de los sin techo. Hombres y mujeres con changos y colchones se arremolinan alrededor de los bancos. No hay pibes jugando -tampoco hay juegos-, ni parejas haciéndose arrumacos. Es un espacio que exhibe una de las problemáticas urbanas de más urgente resolución. Pero ellos son como fantasmas de un mal cuento, nadie se detiene a verlos y, si se detiene, ellos amenazan con palos y aullidos, como exigiendo el último derecho que les queda, el de la invisibilidad. La isla que arma la plaza es la del hambre y la del desamparo.<br />
Bien distinta es la isla construida por el Jardín Botánico, ubicado justo enfrente y donde siempre recibe Mario, un puestero que vende panchos por seis pesos y garrapiñadas por cuatro. Más de cien panchos los domingos, menos durante la semana, según el clima. La isla ecológica de la zona, diseñada con elegancia por Carlos Thays, contiene seis estatuas que homenajean una sinfonía de Beethoven, pero los sin techo no cruzan ahí, es propiedad de vecinos que van a leer, a tomar sol, a hacer caminatas o simplemente a tomarse un descanso entre los gatos, los otros abandonados del archipiélago. Frente al jardín y durante el fin de semana se plantan puestos informales donde se venden desde gafas de sol por 20 pesos hasta pañuelos de papel, bufandas en invierno y collares en todas las estaciones. Vendedores ambulantes que matan la sed convidan gaseosas o agua por 9 pesos.<br />
En otro flanco, el Zoológico aparece como un parque de diversiones y confirma que todo en la zona está enjaulado. La isla de la diversión tiene las rejas que separan a los animales, arrebatados de sus ámbitos naturales, de los visitantes que pagan entre 25 y 40 pesos la entrada.<br />
La Sociedad Rural es otra isla, la isla de la indiferencia. Se planta allí como haciendo caso omiso a su territorio, aunque en su misma entrada otros sin techo traten de albergarse con otros changos repletos y colchones bien usados. Cada año grupos itinerantes de otras zonas de la ciudad habitan por días breves la sociedad de las vacas y el campo. Las hordas de los amantes del libro durante la Feria Internacional del tal, la gente de la moda durante la semana de la BsAs. Fashion Week, los amantes del arte contemporáneo durante los días breves de arteBA. Habitantes de otras islas llegan al archipiélago y no se contaminan. Llegan a sus eventos y ni siquiera registran que su fiesta tuvo lugar en el archipiélago frontera. Es un no lugar.<br />
Incrustadas en el archipiélago las avenidas convergen como ríos que llevan y traen a visitantes a la zona, siempre gente de paso. Que camina, veloz, hacia sus trabajos; que se detiene en la zona unos minutos para hacer combinaciones. El archipiélago visto desde arriba se presenta como una rotonda donde giran, enloquecidos por las arbitrariedades de los semáforos cientos de líneas de colectivos, taxis y autos sumados a los pies raudos de quienes caminan sin intención de detenerse.<br />
Miran como invitados los habitantes de los edificios que se alzan sobre Santa Fe, edificios altos, mayoritariamente construidos en los 70, a excepción del exquisito Bencich que se alza en la esquina de Gurruchaga, frente a la comisaria. Desde sus balcones y ventanas, los habitantes admiran el archipiélago y se siente privilegiados de haber comprado en uno de los pulmones verdes. Desde arriba todo se ve mejor porque no se respira y apenas se oye el ruido bajo del archipiélago al que no le falta nada. Bajo tierra, en una de las estaciones más comunicadas de la línea D de subterráneos, murales no muy bien mantenidos adornan las paredes de los viajeros más preocupados por la frecuencia de los trenes que por la decoración.<br />
Los habitantes de los edificios admiran el paisaje urbano que es bello mientras no se forme parte de su maraña tóxica. El archipiélago es una zona de pasaje, tumultuosa, de las más baqueteadas de la ciudad, pero cuando todos pasan se convierte en tierra de nadie y de nada. Sólo los fantasmas del mal cuento se quedan esperando no ser atrapados, aguardando la llegada de otro día cuando vuelva a develar su vida de vorágine, ese embudo, el archipiélago, casi un ovni que abduce cientos de personas cada día.</p>
<p><a href="http://www.diarioz.com.ar/nota-9148-postales-urbanas-archipielago-plaza-italia.html" target="_blank"><strong>Publicado en Diario Z</strong></a></p>
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		<title>Bienal de Lyon: Preguntas para el arte</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Mar 2012 16:42:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Textos periodísticos]]></category>

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		<description><![CDATA[Algunos de los 35 plásticos que exponen intervendrán distintos espacios de la Fundación Proa. La semana previa a la inauguración de Aire de Lyon, la Fundación Proa parecía un gran taller: decenas de montajistas, asistentes y artistas trabajaban contrarreloj para dejar todo listo para la inauguración, el sábado 17. La muestra es una suerte de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Algunos de los 35 plásticos que exponen intervendrán distintos espacios de la Fundación Proa.</p>
<p><span id="more-247"></span></p>
<p><img src="http://www.cristinacivale.net/wp-content/uploads/2012/03/lyon.jpg" alt="" title="lyon" width="390" height="273" class="alignnone size-full wp-image-248" /></p>
<p>La semana previa a la inauguración de Aire de Lyon, la Fundación Proa parecía un gran taller: decenas de montajistas, asistentes y artistas trabajaban contrarreloj para dejar todo listo para la inauguración, el sábado 17. La muestra es una suerte de versión porteña de la prestigiosa Bienal de Lyon 201.<br />
La Bienal, curada por la argentina Victoria Northoorn, deslumbró a la crítica especializada y muchos se atrevieron a decir que la legendaria Bienal de Venecia no estaba a la altura de esta apuesta refrescante, minuciosamente investigada y con los pies puestos en los problemas contemporáneos.<br />
De los 78 artistas que participaron aquella vez, 35 trajeron sus obras a Buenos Aires, lo que convierte a Aire de Lyon en una apuesta novedosa y arriesgada. Los artistas harán obras de sitio específico: es decir no mostrarán las que presentaron en, sino que intervendrán distintos espacios de la Fundación Proa con obras creadas para esta exhibición que promete ser la más destacada del año en Buenos Aires. Los proyectos fueron concebidos especialmente para los espacios de Proa, o son obras ya exhibidas el año pasado en la Bienal. Cuenta Victoria Northoorn sus intenciones allá, pero también ahora: &#8220;Aquélla fue una Bienal para la cual viajé e investigué extensamente en Europa y en África de modo de responder a inquietudes precisas: hacerse cargo de la incertidumbre del presente y del futuro cercano, reflexionando sobre la condición del artista y sobre la necesidad de arte&#8221;.<br />
Northoorn encontró un aliado en el poeta brasileño Augusto de Campos, creador de la poesía concreta, y cuyos poemas estarán ploteados como una obra más en los espacios expositivos. De Campos, presente en la inauguración, se quedó en Buenos Aires para dar charlas también en distintos espacios culturales de la ciudad.<br />
A lo largo del año se harán presentes veinte de los artistas que exponen y darán charlas gratuitas al público así como clínicas para colegas. En marzo llegan Christian Lhopital + Ernesto Ballesteros, Katinka Bock + Laura Lima Eva, Kotátková + Marina De Caro, Robert Kusmirowski + José Alejandro Restrepo, Michel Huisman + Bernardo Ortiz, y el ya mencionado Augusto de Campos + Lenora de Barros.<br />
Northoorn expresa así la catarata de preguntas que espera dejar en el aire con esta nueva apuesta: &#8220;¿Cómo podemos abordar, desde el ámbito artístico, la cuestión sobre la condición humana y la condición actual del artista? ¿Cómo pueden otras disciplinas artísticas -como el teatro, la literatura y la música- nutrir visiones artísticas que son, más que nunca, holísticas? ¿Cuál es el poder de transformación del arte? ¿Es la utopía aún posible? ¿Qué es lo que las imágenes y las obras de esta exposición desean y hacen, qué es lo que movilizan y cómo representan, antes que qué representan&#8221;.<br />
Tratarán de responder estas preguntas ocho artistas argentinos (Ernesto Ballesteros, Eduardo Basualdo, Diego Bianchi,Marina De Caro, Irina Kirchuk, Luciana Lamothe, Jorge Macchi y Judi Werthein); los otros son de Brasil, Colombia, México, Perú, Alemania, Francia, República Checa, Irlanda, Holanda, Polonia, Sudáfrica y Zimbabwe.</p>
<p><a href="http://www.diarioz.com.ar/nota-9139-bienal-de-lyon-preguntas-para-el-arte.html" target="_blank"><strong>Publicado en Diario Z</strong></a></p>
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		<title>Panorámica, la rave de las artes visuales</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Mar 2012 16:49:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Textos periodísticos]]></category>

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		<description><![CDATA[Del jueves al sábado se llevó a cabo la cuarta edición del festival audiovisual y cultura contemporánea. Para la apertura, en las nuevas instalaciones del Centro Cultural San Martín, una performance en vivo del colectivo francés Architecture 1024 apostó a la euforia. La invitación decía expresa y literalmente: &#8220;IMPORTANTE: Para asistir a la presentación de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Del jueves al sábado se llevó a cabo la cuarta edición del festival audiovisual y cultura contemporánea. Para la apertura, en las nuevas instalaciones del Centro Cultural San Martín, una performance en vivo del colectivo francés Architecture 1024 apostó a la euforia.   </p>
<p><span id="more-255"></span></p>
<p><a href="http://www.cristinacivale.net/wp-content/uploads/2012/03/Panoramica.jpg"><img src="http://www.cristinacivale.net/wp-content/uploads/2012/03/Panoramica-300x225.jpg" alt="" title="Panoramica" width="300" height="225" class="alignnone size-medium wp-image-256" /></a></p>
<p>La invitación decía expresa y literalmente: &#8220;IMPORTANTE: Para asistir a la presentación de Euphorie previamente deberán retirarse las entradas 2 horas antes del show. Capacidad limitada&#8221;. Y así fue: desde las 6 de la tarde del miércoles 7, la performance estaba prevista para la 8 de la noche, comenzaron a llegar sin histeria y sin solución de continuidad todos aquellos que quisieron asistir a la apertura de lujo que ofreció la cuarta edición de Panorámica, un festival que desde hace cuatro años presenta durante tres días un programa de performances en directo, con artistas de la escena audiovisual nacional e internacional. Explica Martín Borini, uno de sus creadores: &#8220;Los orígenes de Panorámica se encuentran en la fórmula &#8216;música e imágenes&#8217;, impulsada en los últimos años por VJs y DJs, a los que se  sumaron artistas de diferentes disciplinas que van de la mano con el desarrollo de software y hardware específico para esta actividad artística que está ganando presencia en escenarios, festivales, centros de arte y diversas obras que hacen a nuestra cultura contemporánea&#8221;.</p>
<p>Creado y dirigido por Borini junto a Wili Peloche con el auspicio del Espacio Fundación Telefónica y de la Embajada de Francia, en esta, su cuarta edición, sumaron un día más y un espacio de excepción para la apertura. Las nuevas instalaciones del Centro Cultural San Martín cobijaron el espectáculo Euphorie del colectivo francés Architecture 1024, creador del show de ilusionismo que duró cuarenta minutos, un espectáculo multimedia donde en vivo y a través de la técnica de video mapping se dibujaban con luz  (¿con luz?) sobre cinco pantallas gigantes líneas, círculos y enajenantes diseños postpsicodélicos. En tanto, también en vivo y a la vez, música electrónica acompañó los dibujos hipnóticos realizados in situ por el colectivo francés. Entre las pantallas ubicadas una tras otra, dando un sensación de infinito, se veían a dos técnicos-actores-artistas- y, en el medio del público, apenas se atisbaban otros dos que manejaban una discreta consola. Lo cierto es que en este evento mágico, que posibilitan las nuevas tecnologías, intervinieron para la actuación en vivo exactamente 19 personas, distribuidas entre un público tupido que colmó la sala con capacidad para 200 personas y dejó afuera a una cincuentena que mansamente aceptó su destino de exclusión.</p>
<p>El público presenció la adrenalina destilada por la luces, los videos camuflados y la música que latía con fuerza con una quietud inusual. En la oscuridad de la sala, donde eran castigados los que hacían luz con sus teléfonos celulares, todo invitada al baile, al movimiento, a sacudirse y a ulular –sí ulular–  de euforia anfetamínica ante la propuesta de Euphorie. Esta mansedumbre, que contenía pasión y estupefacción por lo que se estaba viviendo, habla de un público acostumbrado a percibir con agudeza y con la intención de descubrir el artificio de lo que iba sucediendo. Pasión intelectual más que visceral.</p>
<p>Los cuarenta minutos exactos que duró la performance se duplicaron en la sensación de los que asistimos y tuvimos que contener el movimiento natural que dictaba nuestro cuerpo. Algunos somos viscerales.</p>
<p>Euphorie –a pesar de su exactitud y excelencia– no logró transmitir la euforia necesaria para producir el sacudón de los cuerpos, esa acción que allí hubiese sido, quizá políticamente incorrecta pero qué bien hubiese venido.</p>
<p>El festival continuó del jueves al sábado y, además de brindar cada noche, a las 8 en punto ahora en el Espacio Fundación Telefónica de Arenales al 1500, un nuevo espectáculo de live streaming, ofrece por las tardes talleres, conferencias e intercambio entre artistas a través de un programa de live sets, donde se manifiestan las técnicas, tendencias, inquietudes y experimentos de una generación en constante evolución en su relación con los medios artísticos contemporáneos.</p>
<p>El 8 de marzo se destacó la intervención del legendario artista argentino Claudio Caldini, no sólo leyenda en estas pampas por sus investigaciones en los nuevos medios sino también por sus creaciones a la altura y más de estas investigaciones. Antes de empezar su set le contó su proyecto de experimentación para esta nueva edición de Panorámica: &#8220;Se trata de un trabajo nuevo, una variación sobre Fantasmas Cromáticos, que estuve preparando durante el año pasado, una performance sobre la omnipresencia del automóvil en la ciudad, una realidad que se ha vuelto una pesadilla. Estoy investigando los sistemas primitivos de producción de imagen fotográfica y cinematográfica en color, a partir de película en blanco y negro, no para reproducir el color real sino para descomponerlo. Alan Courtis está trabajando el sonido que se asocia a la imagen en la operación en vivo de los instrumentos sobre cintas magnéticas y en la transferencia en directo de lo analógico a lo digital&#8221;.  Así es, el argentino Alan Courtis es el socio esencial del legendario Caldini en esta apuesta más que ambiciosa.</p>
<p>No es teatro, no es música, no es vj con dj, no es sólo live streaming: es Panorámica, en busca de un nombre aún inhallable para nombrar los cambios que las nuevas tecnologías aportan al mundo de las artes visuales.</p>
<p><a href="http://www.revistaenie.clarin.com/arte/instalaciones/Panoramica-la-rave-de-las-artes-visuales_0_662333968.html" target="_blank"><strong>Publicado en Revista Ñ</strong></a></p>
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		<title>Siquier en el Recoleta: Geometría en 3D</title>
		<link>http://www.cristinacivale.net/siquier-en-el-recoleta-geometria-en-3d/</link>
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		<pubDate>Thu, 08 Mar 2012 16:47:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Textos periodísticos]]></category>

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		<description><![CDATA[Una muestra aparentemente mínima compuesta por cinco obras de dimensiones monumentales, extrapictóricas. El jueves 23 se inauguró en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta la muestra &#8220;Siquier, murales e instalaciones&#8221;. Desde hace cuatro años, Elio Kapszuk, el curador, viene llamando a Siquier con la oferta de hacer una muestra en el Recoleta, según él [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una muestra aparentemente mínima compuesta por cinco obras de dimensiones monumentales, extrapictóricas.</p>
<p><span id="more-253"></span></p>
<p><img src="http://www.cristinacivale.net/wp-content/uploads/2012/03/siquier.jpg" alt="" title="Siquier" width="390" height="273" class="alignnone size-full wp-image-254" /></p>
<p>El jueves 23 se inauguró en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta la muestra &#8220;Siquier, murales e instalaciones&#8221;. Desde hace cuatro años, Elio Kapszuk, el curador, viene llamando a Siquier con la oferta de hacer una muestra en el Recoleta, según él mismo contó en la inauguración; pero éste se negaba. Siquier explicó después que la negativa no era un gesto de vanidad o desprecio, obedecía a que creía que no tenía nada nuevo para mostrar. &#8220;Ya se vio demasiada obra mía&#8221;, era su respuesta repetida. Siquier no quería hacer otra muestra con cuadritos.<br />
Y finalmente los astros se juntaron e hicieron chispas, curador y artista encontraron el modo de que Siquier, uno de los artistas visuales más prestigiosos de nuestro país, cultor de una técnica reconocida por su preciosismo y exactitud aparentes, le diese el sí al Recoleta.<br />
Gracias a este cruce feliz es que hasta el 8 de abril puede verse una muestra aparentemente mínima, compuesta de cinco obras monumentales, extrapictóricas, que llevan la obra de Siquier a una dimensión nunca antes vista, literalmente a una tercera dimensión, donde lo plano toma cuerpo y puede ser apreciado desde múltiples perspectivas, como si los cuadros conocidos de toda la vida cobrasen exactamente otra forma, una en la que se percibe la respiración, el paso del tiempo, donde, sin metáforas, transita la vida que se mueve y cambia. La muestra consta de dos murales, uno ubicado en la pared del fondo de la sala, un ploteo de vinilo, y el otro está realizado con carbonilla.<br />
Dentro de Cronopios, a izquierda y derecha, se abren dos pequeñas salas. En una de ellas podemos apreciar una instalación en telgopor, un espacio totalmente blanco que parece el interior -o al menos remite- de una tumba del antiguo egipcio. En la otra sala se planta una instalación hecha de maderitas pintadas, que Siquier había ideado con el grupo Equis en 1987, una obra que recién ahora pudo hacer realidad completamente. Con las maderitas llega el color: un entramado empieza a dar dimensión a la muestra, dimensión como cuerpo, y por primera vez el concepto de sus cuadros salta fuera de ellos.<br />
Lo que completa el sentido de esta nueva dimensión de la obra es una gran estructura de hierro de trece metros de largo por cuatro de alto. La instalación colocada en el medio de los dos murales parece desprenderse como un reflejo inmenso, como un alien que estuvo empollando pero que por fin salió de su extraño útero y fue adoptado.<br />
Siquier espera que la obra se oxide, ya apenas instalada se empiezan a notar las ínfimas grietas del paso del tiempo, el falso dorado/plata del hierro destiñe en un verde flúo y el color a través de la oxidación llega sin que el artista toque la obra a su corpus eternamente monocromo. Siquier contó con un equipo de diez asistentes -todos artistas, muchos alumnos de sus talleres- para realizar este montaje que rompe su apariencia escueta cuando se lo mira con detenimiento. Son cinco obras que en su interacción pueden crear la ilusión de cientos.</p>
<p><a href="http://diarioz.com.ar/nota-9000-siquier-en-el-recoleta-geometria-en-3d.html" target="_blank"><strong>Publicado en Diario Z</strong></a></p>
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		<title>La frágil vida de los hombrecitos</title>
		<link>http://www.cristinacivale.net/la-fragil-vida-de-los-hombrecitos/</link>
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		<pubDate>Mon, 05 Mar 2012 16:45:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Textos periodísticos]]></category>

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		<description><![CDATA[Con poco más que juguetes diminutos y la inocencia de cuentos infantiles, Delfi Gagliardo narra historias de un mundo tan amenazante como tenebroso. Con Delfi Gagliardo llega el fin de la parodia y vuelve la narración del “había una vez…”, sin cinismo ni romance. La muestra de este estudiante de diseño de la UBA que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con poco más que juguetes diminutos y la inocencia de cuentos infantiles, Delfi Gagliardo narra historias de un mundo tan amenazante como tenebroso.</p>
<p><span id="more-251"></span></p>
<p><div id="attachment_252" class="wp-caption alignnone" style="width: 310px"><a href="http://www.cristinacivale.net/wp-content/uploads/2012/03/arcoiris.jpg"><img class="size-medium wp-image-252 " style="margin: 5px;" title="Arco Iris" src="http://www.cristinacivale.net/wp-content/uploads/2012/03/arcoiris-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">Arco Iris</p></div></p>
<p>Con Delfi Gagliardo llega el fin de la parodia y vuelve la narración del “había una vez…”, sin cinismo ni romance.</p>
<p>La muestra de este estudiante de diseño de la UBA que empezó a coquetear con el arte en la calle, fuera de las galerías y museos donde se supone que el arte se legitima, abrió el 16 de febrero en la flamante galería Pasto, nueva apuesta del galerista César Abelenda que cerró Planeta Cúbico en Palermo y se juega, ahora, con un espacio-taller-galería donde aspira a compartir muestras de sitio específico en el reducto joven y experimental del Patio del Liceo.</p>
<p>Planeta Cúbico sobrevive en la trastienda de Pasto como un lugar de gestión múltiple: de venta de obras hasta realización de eventos. Abelenda no eligió casualmente a Gagliardo para este emprendimiento que reúne una obra especialmente creada para la ocasión y que sigue la línea de otras exhibiciones del artista que pudieron verse en Londres, Berlín, San Pablo y Barcelona.</p>
<p>La propuesta de Pasto apunta a armar un cuerpo de artistas que caminen en una dirección diferente a las obras exhibidas en Planeta: “menos ornamento y más riesgo” apunta Abelenda.</p>
<p>Las cajas pequeñas y aparentemente inofensivas que exhibe Gagliardo tienen un poder premonitorio o la agudeza de la mirada de un artista que adivina-narra la realidad antes de que esta suceda o mientras va sucediendo sin que el resto de los otros lo perciba.</p>
<p>Ese mundo encerrado en tajos de madera incluye siempre una figura humana diminuta, un juguete de colección de otra época, una figura atravesada por la violencia y el asombro de la ciudad, empinada en un coche, atravesada por un tren –son tres las obras que usan vagones, detalle shockeante a la luz de los últimos sucesos–, un mundo tranquilo y estático que se congela antes de que el movimiento suceda, un movimiento que puede ser armonioso o trágico. En las cajitas inocentes de Gagliardo está todo por suceder o es irreparable.</p>
<p>El preciosismo de cada detalle nos lleva a mundos múltiples donde podemos percibir nuestra vida de aquí y ahora, encapsulada en una probeta que merece ser estudiada, observada. ¿El arte como advertencia? El accidente, la velocidad, la vida en el medio de un caos que se muestra casi bucólicamente son sensaciones poderosas que destilan las cajas mínimas. Obras compuestas con juguetes que, leídas con atención, narran un mundo tenebroso. Además de los trenes estallados, un coche atraviesa, como alguna vez se vio un avión en una torre neoyorquina, un edificio a escala de barrio porteño, de otras épocas.</p>
<p>Un beso demorado en un vagón con un agujero –¿bombardeado, abandonado?– se congela en dos muñequitos que parecen decir que el amor es indiferente al desorden brutal de ese paisaje naturalizado y casi siempre urbano. El horror no se advierte de inmediato, la gramática de los juguetes cuenta unos cuentos que en otro tamaño serían intolerables. Los hombrecitos sobreviven a los infortunios que los rodean y uno piensa en cómo esos que aún viven continuarán su vida si sólo contemplan el horror o miran para otro lado.</p>
<p>La respuesta a la pregunta posible está fuera de la obra, tan inquietante como notablemente contemporánea.</p>
<p>El paisaje bucólico y quebrado rodea a estos pequeños seres quietos, un vidrio separa a cada cajita de la vida misma y una pared de madera ostentosa es el marco de todas ellas, maderas de una cruz y de vidas crucificadas aunque haya alguna que se anima a un mar con palmeras y un bote hundido o a punto de zarpar, herido, junto a un señor impecablemente vestido, ignorando la lluvia que cae a la altura de un ancla imposible que flota en el aire y que no sirve para anclar ni para salvar ni para nada.</p>
<p><a href="http://www.revistaenie.clarin.com/arte/Delfi-Gagliardo-juguetes-cuentos_0_658134366.html" target="_blank"><strong>Publicado en Revista Ñ</strong></a></p>
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		<title>Postales urbanas: Volvieron todos</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Mar 2012 16:37:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Textos periodísticos]]></category>

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		<description><![CDATA[La mirada puesta en la una ciudad que despide al verano. Si algo podía, al menos mínima­mente, compensar las altísimas temperaturas que debimos so­portar los porteños durante ene­ro y febrero, ese algo era la sensación de que podíamos apropiarnos de la ciudad, abandonada provisoriamen­te por quienes cruzaron sus fronteras para irse de vaca­ciones. No hay [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La mirada puesta en la una ciudad que despide al verano.  </p>
<p><span id="more-245"></span></p>
<p><img src="http://www.cristinacivale.net/wp-content/uploads/2012/03/ciudad_vacia_390.jpg" alt="" title="Ciudad vacía" width="390" height="273" class="alignnone size-full wp-image-246" /></p>
<p>Si algo podía, al menos mínima­mente, compensar las altísimas temperaturas que debimos so­portar los porteños durante ene­ro y febrero, ese algo era la sensación de que podíamos apropiarnos de la ciudad, abandonada provisoriamen­te por quienes cruzaron sus fronteras para irse de vaca­ciones.<br />
No hay nada como la be­lleza de una Buenos Aires fan­tasmal y semivacía a pesar de la humedad insoportable y la sensación térmica de ahogo.<br />
No más el taxi o al auto vo­lando en horas pico por la Ave­nida del Libertador, no más ac­cesos cómodos a las autopistas ni tiempos récord para mover­nos de un lado a otro, de punta a punta, de norte a sur. Ya que­dó en el olvido el viaje en subte sin apretujones y hasta con asientos va­cíos en las estaciones que no son cabe­cera de recorrido. Ninguna posibilidad de caminar por el microcentro como si fuese un museo olvidado. Transitar las callecitas prohibidas ahora a los autos sin apurar el paso y mirando, como turistas y aun con ellos, la elegancia de muchos edificios que en otros momentos del año nuestros ojos desechan. ¿Quién tienen tiempo de alzar la mirada? ¿Quién se anima a detenerse y mirar sin que lo lleven por delante en el apuro del malón cotidiano con el riesgo de terminar en un hospital, también aba­rrotado, con contusiones múltiples?<br />
Para quienes corremos o caminamos en los parques al atardecer, esa hora en que cualquier espacio verde se convierte en un gimnasio al aire libre, quedó atrás, muy atrás, la sensación de que el cami­no era sólo nuestro o apenas compartido con unos pocos vecinos. La multitud que patina, camina, corre o entrena de cien­tos de maneras diferentes nos hace acor­dar al subte a cualquier hora del día. Cuerpos que sudan y se endure­cen unos junto a otros. Adiós a la felici­dad de los parques.<br />
Ni qué hablar del supermercado. La liviandad de encarar una compra el sá­bado sin hacer una cola interminable tras carritos abarrotados de provisiones para toda la semana o para todo el mes es hoy una quimera. Para evitar la colas, hay que volver a pensar en estrategias -todas fa­libles- para evitar la multitud y la espe­ra y hasta las góndolas con escasez de productos. Hay que estar atentos y saber exactamente las horas de las reposiciones para comprar las marcas que queremos y los sabores que preferimos o descartar definitivamente el sábado o el viernes a última hora para llenar la alacena y la he­ladera. O al menos ponerles algo.<br />
Era una alegría escuchar menos to­ses en las funciones de cine y acurrucar­se para ver una película casi en silencio con el bienestar del aire acondicionado. Ya llegaron los que susurran, despejan su garganta y mastican sonoramen­te pochoclo apenas se apaga la luz. Qué tristeza que vuelva la fo­bia al rito social de ver una peli en una sala oscura otra vez, ese lugar donde es imposible no es­cuchar sonidos ajenos a la pelí­cula. Un fastidio ya arraigado.<br />
Más que nada se extraña la libertad de moverse por la calle, aun con el calor y el cuerpo hú­medo, y encontrarla semide­sierta, casi con la rutina de un pueblo. No sólo más vacía sino también más lenta.<br />
Pero la verdad sea dicha, ¿acaso alguien se mudaría a ese pueblo con menos gente y otro rit­mo para abandonar la ciudad amada? Algunos contestarán que sí, sin dudar­lo. Me atrevo a apostar que la mayo­ría, aun en el medio de esta decepción por el regreso de todos los demás, ama la ciudad de cualquier manera. Fue ma­ravillosa la pausa, ahora bienvenido el otoño multitudinario, veloz, tumultuo­so e intrépido. Seguimos en la hermo­sa Buenos Aires, en cualquier estación del año.</p>
<p><a href="http://diarioz.com.ar/nota-8937-postales-urbanas-volvieron-todos.html" target="_blank"><strong>Publicado en Diario Z</strong></a></p>
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		<title>Krapp: &#8216;Hablar de la muerte&#8217;</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Mar 2012 16:35:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristina</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Teatro de vanguardia para el tema más ancestral. Es un grupo de danza-teatro-música, un grupo multidisciplinario y muy de vanguardia que comenzó a andar las tablas a finales de los 90. En principio eran tres bailarines originarios de Córdoba: Luciana Acuña, Luis Biasotto y Gabriela Caretti. Luis y Luciana decidieron venir a Buenos Aires y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Teatro de vanguardia para el tema más ancestral.</p>
<p><span id="more-243"></span></p>
<p><img src="http://www.cristinacivale.net/wp-content/uploads/2012/03/krapp_teatro.jpg" alt="" title="Krapp" width="390" height="273" class="alignnone size-full wp-image-244" /></p>
<p>Es un grupo de danza-teatro-música, un grupo multidisciplinario y muy de vanguardia que comenzó a andar las tablas a finales de los 90. En principio eran tres bailarines originarios de Córdoba: Luciana Acuña, Luis Biasotto y Gabriela Caretti. Luis y Luciana decidieron venir a Buenos Aires y Caretti se quedó en las sierras. &#8220;Quedamos dos y empezamos a armar la obra No me besabas -cuenta Acuña-, éramos pocos y necesitábamos incluir otras dramaturgias, más precisamente del teatro y de la música, sumar otro tipo de improvisaciones que nos enriquecieran.&#8221; Así convocaron a los que hoy todavía constituyen la formación casi legendaria de la banda, porque si bien no son rockeros (en algún sentido lo son) tienen espíritu de banda. Las nuevas incorporaciones fueron Gabriel Almendros, Edgardo Castro y Fernando Tur.<br />
&#8220;Todo en Krapp es un trabajo de equipo, creación colectiva&#8221;, afirma Acuña. No se juntan porque hay que producir una obra por año para facturar. En esos casi 12 años de historia conjunta -un récord digno de Guinness-, este matrimonio polígamo y orgiástico se extraña y a veces, pocas, se odia. Condición necesaria para una existencia sana y entonces se juntan para crear cuando tienen ganas, algo para decir y porque ya pasaron un tiempo sin verse y urdir arte juntos.<br />
El 18 de febrero repusieron en el teatro La Carpintería una obra estrenada el año pasado. Se trata de Lado A que arrancó en el Centro Experimental del Teatro Argentino de La Plata y tuvo sólo ocho funciones en Buenos Aires. Muchos se quedaron con las ganas de verla y ahora es el tiempo perfecto para hacerlo ya que estará cada sábado hasta junio.<br />
La muerte de su iluminador histórico, Marcelo Álvarez, profundizó el deseo del grupo de hablar de la muerte. &#8220;Antes de la muerte de Marcelo, un golpazo para todos ya que fue nuestro iluminador de siempre, ya habíamos empezado a pensar en trabajar sobre el tema de la muerte y así hicimos Lado B, una suerte de work in progress sobre una obra futura que hablaría mucho más frontalmente de la muerte, que la dramatizaría, esa obra es Lado A&#8221;.<br />
Para Lado A el grupo convocó a una banda de amigos -Lola Arias, François Chaignaud (Francia), Fabiana Capriotti, Fabián Gandini, Stefan Kaegi (Suiza), Federico León, Mariano Llinás, Mariano Pensotti, Rafael Spregelburd y Diana Szeinblum- para que les diera su idea de cómo representar la muerte. Algunos decían que era una misión imposible, otros fueron muy precisos. &#8220;Les dimos tres semanas a cada uno para que pensaran, luego los convocamos por separado y grabamos lo que tenían para decir de nuestra propuesta. En la obra mostramos el video de cada uno contando su escena ideal -o la imposibilidad de ella- para dramatizar la muerte, luego en el escenario la llevamos adelante.&#8221; Krapp trabaja con ensayo y error. Ensayan, luego Luciana y Luis estructuran y arman la partitura de la obra, la llevan al grupo, el grupo la discute, reciben los aportes y vuelven a escribir ese esqueleto preciso pero también flexible que es cada una de las exitosas obras que llevan adelante. Todos aportaron materiales, desde textos clásicos hasta videos bizarros de Youtube.<br />
Krapp se nutre de todo lo que está en el aire sin prejuicios, que puede llevarlos a la excelencia de su creación. Breve y precisa, Lado A dura intensos 80 minutos. Y es para pensar sobre la muerte, sin grandilocuencia, sólo con la certeza de que es el único viaje que ninguno podrá evitar.</p>
<p><a href="http://diarioz.com.ar/nota-8930-krapp-hablar-de-la-muerte.html" target="_blank"><strong>Publicado en Diario Z</strong></a></p>
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		<title>Buenos Aires, liquidaciones, saldos y retazos</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Feb 2012 16:33:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristina</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En los centros comerciales comenzó la temporada de ofertas. Excepto las marcas de absoluto lujo, las otras bajaron los precios. Un ejército de maniquíes negros de mujer, sin peluca, vestidos con jeans desgastados y una camiseta blanca atravesada por la palabra &#8220;sales&#8221; nos recibe en la entrada de los locales más importantes de Zara en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En los centros comerciales comenzó la temporada de ofertas. Excepto las marcas de absoluto lujo, las otras bajaron los precios.</p>
<p><span id="more-241"></span></p>
<p><img src="http://www.cristinacivale.net/wp-content/uploads/2012/03/ofertas.jpg" alt="" title="ofertas" width="390" height="273" class="alignnone size-full wp-image-242" /></p>
<p>Un ejército de maniquíes negros de mujer, sin peluca, vestidos con jeans desgastados y una camiseta blanca atravesada por la palabra &#8220;sales&#8221; nos recibe en la entrada de los locales más importantes de Zara en la ciudad. En Alto Palermo, Paseo Alcorta y las sucursales de Santa Fe y Cabildo. Largó febrero y largó el mes más fuerte de las rebajas de estación. Otra señal: las casas que más en serio se toman los saldos, cubren por completo sus vidrieras, sin dejar ver lo que ofrecen como oportunidades. Grandes carteles anunciando la barata cubren los vidrios de exhibición. Otra señal de que la carrera por deshacerse del stock de este año ya comenzó y durará hasta comienzos de marzo.<br />
Zara ofrece vestidos de temporada marcados a 179 pesos por 159. Jeans rebajados hasta un 30% (se encuentran en mesas especiales, desordenados y de números grandes o chicos, las medidas más comunes -38-40-, son las que vuelan más rápido). Por 100 pesos nos podemos hacer de remeras con colores que nunca pasan de moda (blanco, crudo y negro) y también, hurgando mucho, de primorosos saquitos y accesorios.<br />
La verdadera ganga en jeans la presenta la casa Wrangler que en todos sus modelos de esta temporada aplica un efectivo 40 por ciento de rebaja tanto en pantalones para ellas como para ellos. La casa Wanama no presenta ni una moneda de rebaja en sus jeans, pero llega hasta un 30 por ciento en vestidos, camisolas y remeras. Ay Not Dead, ropa de autor informal y juvenil, ofrece rebajas apabullantes de efectiva mitad de precio: camperas, jeans, remeras pueden encontrarse en sus percheros marcadas con el precio anterior y el actual, donde el recorte se hace efectivo.<br />
Alicia, una vendedora de la cadena, afirma que ésta es la segunda rebaja. Ya habían empezado a remarcar a finales de enero y si bien no tiene autorización a decirlo nos deja entrever que a lo largo del mes habrá nuevas remarcaciones y más rebajas.<br />
La ganga más jugosa de la temporada se encuentra en los zapatos, las divas caras de este verano. Casas como Sofi Martiré, Lady Stork y Grimoldi ofrecen descuentos que llegan efectivamente al 40 por ciento. Todavía se ven modelos de todos los números y es un rubro donde se puede hacer una buena diferencia. No hay que olvidar que este verano comprar zapatos fue una de las acciones más prohibitivas para el bolsillo. En Cabildo y Olazábal se pueden conseguir sandalias azules, blancas y animal print de Tamara por sólo un billete de 100 pesos argentinos.<br />
Aunque es verano, la casa Las Pepas, líder en camperas de cuero con buenos diseños, ofrece rebajas del 30 por ciento en sus modelos de cuero de vaca exclusivamente. Lo que costaba 1.800, se pude conseguir por 1.400. Hay modelos y colores para elegir y también una gama amplia en vestidos de cóctel. Amalia, una vendedora de la cadena, nos hace un minitour por su local del Alto Palermo donde efectivamente comprobamos que los saldos no son un cuento y otra vez aparecen los zapatos como la gran tentación. Modelos que pueden usarse también en otoño -toda una línea de zapatos cerrados- se ofrece al 20 por ciento de descuento. Uma, otra casa líder en prendas de cuero de diseño, ofrece rebajas en algunos productos. No pasan el 20 por ciento pero tientan los colores de la chaquetas y sus diseños originales por una rebajita que el bolsillo igual agradece.<br />
Ona Saez, una de las firmas que sigue la tradición de cubrir su vidriera, ofrece -salvo en lo que llama productos seleccionados- descuentos de hasta el 30 por ciento en sus modelos de jeans, vestidos, cinturones y foulards. Una gran oportunidad para hacerse de modelos de la temporadas para los fans de una marca que no suele presentar en sus lanzamientos ninguna prenda que cueste menos de 400 pesos. Ahora el milagro de menos de cuatro billetes azules está ocurriendo.<br />
La ropa interior también está bendecida por descuentos importantes. La casa Caro Cuore ofrece hasta un 50 por ciento en corpiños, batas, ropa de dormir y mallas. Otra buena ganga para hacerse de un equipo nuevo aún usable en este verano y en el que viene. Carouomo también despliega rebajas en su línea de boxers. Dulce Carola, con un poco menos de descuento -sus ofertas recortan hasta un 30 por ciento- también se suma a la ropa interior, de dormir y a las mallas.<br />
Fuera del rubro indumentaria, la cadena Arredo ofrece rebajas que pasan el 50 por ciento en cubrecamas, sábanas y juegos de toallas de alta calidad.<br />
Pero si queremos meternos en el reino de los saldos, no podemos dejar de visitar la calle Loyola a la altura de Malabia. La ex tranquila calle de Villa Crespo se convirtió este año -junto a Aguirre y a la ya lengendaria Córdoba- en la reina de los outlets y en temporada todavía rebajan más. Quienes no tienen problema en buscar modelos discontinuados o de temporadas anteriores, pueden darse una vuelta por esta calle ahora completamente reciclada y tentadora. Ya no hay más zaguanes ni PH ni casas bajas y sosas, ahora todos son relucientes tiendas donde el saldo es un estado de vida permanente.<br />
Más al oeste, en las cuadras del centro comercial a cielo abierto de Flores, en Rivadavia al 6500, las ofertas se multiplican. En Cuesta Blanca de avenida Rivadavia y Granaderos es posible conseguir un glamoroso saquito de hilo con o sin mangas y con capucha a 49 nacionales.<br />
En la zona también están Ver, para estilos más formales, o Complot, con ropa más cool, porta netbooks y unos cancherísimos bolsos de oferta. En Rimmel, más apropiado para jovencitas, hay mallas coloridas por apenas 50 pesos. Portsaid tiene camisas, pantalones de vestir y camperas de verano para dejar felices a todas las señoras jóvenes y coquetas del barrio.<br />
Buenos Aires liquida y si queda algo de plata luego de los pagos y compras básicas, este mes es el adecuado para arrojarse con algo más de atrevimiento y desatar, por un rato, la loca furia del consumo. Si es responsable mejor.<br />
La vida sustentable empieza por no llenarnos el armario de ropa que no necesitamos. Pero el primer acto de sustentabilidad empieza por donde ponemos el ojo y el dinero a la hora de comprar más allá de las divinas tentaciones.</p>
<p><a href="http://www.diarioz.com.ar/nota-8779-buenos-aires-liquidaciones-saldos-y-retazos.html" target="_blank"><strong>Publicado en Diario Z</strong></a></p>
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		<title>Beaton: inventor de estrellas</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Feb 2012 16:25:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristina</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Con un estilo singular marcado por las poses teatrales, fotografió a íconos del arte y del espectáculo del siglo XX. Merlene Dietrich, de perfil y con sus manos danzantes, observa lánguida hacia un punto indefinido; Marilyn Monroe, indefensa, coloca sus brazos tras la espalda y como pidiendo ayuda con su mirada; Truman Capote despilfarra tanto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con un estilo singular marcado por las poses teatrales, fotografió a íconos del arte y del espectáculo del siglo XX.</p>
<p><span id="more-235"></span></p>
<p><div id="attachment_236" class="wp-caption alignnone" style="width: 310px"><a href="http://www.cristinacivale.net/wp-content/uploads/2012/03/Beaton-inventor-estrellas_CLAIMA20120211_0033_8.jpg"><img class="size-medium wp-image-236 " style="margin: 5px;" title="Beaton: inventor de estrellas" src="http://www.cristinacivale.net/wp-content/uploads/2012/03/Beaton-inventor-estrellas_CLAIMA20120211_0033_8-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">Beaton: inventor de estrellas</p></div></p>
<p>Merlene Dietrich, de perfil y con sus manos danzantes, observa lánguida hacia un punto indefinido; Marilyn Monroe, indefensa, coloca sus brazos tras la espalda y como pidiendo ayuda con su mirada; Truman Capote despilfarra tanto soberbia como timidez en un retrato preciso; el escritor Tom Wolfe, enmarcado en su departamento altamente sofisticado, se para firme y desafía a la cámara pretendiendo una humildad que se percibe como impostura.</p>
<p>Cecil Beaton, el fotógrafo y diseñador inglés que marcó la segunda mitad del siglo XX con su trabajo, tiene su segunda gran muestra en la ciudad de Nueva York en el Museo de Nueva York, subvencionado por la ciudad, y estas son algunas de las imágenes inolvidables de la exhibición, creadas por un ícono del siglo XX que fotografió a quienes luego serían a su vez íconos de ese siglo.</p>
<p>El segundo piso del sobrio edificio del siglo XIX que se alza en el Upper East Side, casi en las fronteras con Harlem, está íntegramente tomado por la muestra Cecil Beaton, Los años en Nueva York (hasta el 25 de febrero).</p>
<p>La puesta de la exhibición es impactante por la nitidez con que invita al visitante a realizar un recorrido tan fascinante como didáctico.</p>
<p>Cada fragmento de la sala expositiva está dividido según el artista retratado, lo que permite apreciar la evolución en el tiempo de la mirada de Beaton sobre cada personaje y a su vez los distintos cambios que cada uno de ellos fue experimentando.</p>
<p>Beaton fue un fotógrafo faro de las revistas Vogue y Vanity Fair, se destacó como interiorista y diseñador de vestuario y, lo más importante, tuvo acceso a la confianza e intimidad de celebridades en sus años de oro -entre los 30 y los 50- y así pudo construir su archivo único con su técnica también única, esa que mezclaba una dirección marcadamente actoral hacia sus modelos colocados en un contexto que derrochaba glamour. Una técnica muy criticada para la época, ya que parecía alejarse de lo considerado estrictamente artístico pero que fue pionera para quienes luego se dedicaron a la fotografía y sobre todo a la fotografía de moda.</p>
<p>Esta exhibición recoge imágenes vintage de Audrey Hepburn, Mick Jagger, Marilyn Monroe, Wallis Simpson (la duquesa de Windsor) y Andy Warhol; suma exclusivas tomas de diseñadores como Balenciaga, Irene, Charles James, Lanvin, Mainbocher y Elsa Schiaparelli; cuenta con dibujos y fotografías de mujeres que fueron claves en la vida y en el trabajo del fotógrafo: Mona Bismarck, Greta Garbo, Diana Vreeland y la ya mencionada duquesa de the Windsor. Se destacan, a su vez, los retratos de Fred Astaire y su esposa, Adele, así como los de Marlon Brando, María Callas, Martha Grahan, Elsa Maxwell, Coco Chanel y Babe Paley.</p>
<p>El trabajo realizado por Beaton para la editorial Condé Nast y sobre todo el apartado dedicado a Greta Garbo resultan parte destacada de la muestra. Beaton fue el único fotógrafo autorizado a retratar a la Garbo luego de su retiro.</p>
<p>Aunque el corazón de la muestra lo constituyen las fotografías, también pueden apreciarse dibujos, bocetos, caricaturas y diseños de vestuario realizados para obras de Broadway como Quadrille de Noel Coward, My fair lady de Lerner y Loewe y Coco también de Lerner y Previn.</p>
<p>Beaton atravesó y participó en todas las facetas del espectáculo cuando New York se estaba convirtiendo en el centro del mundo. El cine, el teatro, la moda y el ballet lo tuvieron como una estrella más, esa que inmortalizó el modo en que hoy recordamos a quienes marcaron la historia del arte y del espectáculo en el siglo XX. Su mirada los creó así para nosotros y ya no importa cómo realmente eran. Ahora son y serán para siempre como Beaton los iluminó con su cámara.</p>
<p><a href="http://www.revistaenie.clarin.com/arte/Beaton-inventor-estrellas_0_644335594.html" target="_blank"><strong>Publicado en Revista Ñ</strong></a></p>
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		<title>Sanja Ivekovic: arte contra la violencia</title>
		<link>http://www.cristinacivale.net/sanja-ivekovic-arte-contra-la-violencia/</link>
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		<pubDate>Wed, 01 Feb 2012 16:30:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristina</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Las potentes creaciones de la artista performer croata que unió arte y vida, con una serie de obras-manifiesto que buscaron desenmascarar la violencia política y de género, se exhiben en el MoMA. Una mujer yace en el piso de una terraza en el centro de Belgrado junto a una botella de whisky. Corre 1979. Un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las potentes creaciones de la artista performer croata que unió arte y vida, con una serie de obras-manifiesto que buscaron desenmascarar la violencia política y de género, se exhiben en el MoMA.</p>
<p><span id="more-239"></span></p>
<p><a href="http://www.cristinacivale.net/wp-content/uploads/2012/03/Sanja-Ivekovic.jpg"><img src="http://www.cristinacivale.net/wp-content/uploads/2012/03/Sanja-Ivekovic-300x225.jpg" alt="" title="Sanja Ivekovic" width="300" height="225" class="alignnone size-medium wp-image-240" /></a></p>
<p>Una mujer yace en el piso de una terraza en el centro de Belgrado junto a una botella de whisky. Corre 1979. Un tipo le saca fotos, sin demasiada discreción. Otro vigila desde abajo, con ropa de policía. Trata de llamar la atención sobre la mujer. Una multitud se reprime de salir a las calles, por eso asoma su cabeza por ventanas y balcones. No es para verla a ella. La mujer tiene las piernas abiertas y sin cubrir. Se está masturbando o lo finge. Sí, lo finge. En la calle, la multitud está ausente pero hace llegar su sonido con aplausos. Ingresa a la ciudad el mariscal Tito, su gobernante y tirano. La mujer que apura la mano entre sus piernas es la artista-performer Sanja Ivekovic, todavía no tiene 30 años y ese acto constituye su primera intervención político-artística. Un acto de protesta contra una clase de gobierno que considera violento y totalitario. Con la acción pública de un rito privado hace que las miradas giren sobre su vulva y, al menos por un momento, no queden subyugadas por la parafernalia de Tito y su séquito. Todo dura menos de veinte minutos. Pero sus compatriotas la vieron. Es un triunfo.</p>
<p>Un registro fotográfico de esta acción puede verse hasta el 26 de marzo en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) en lo que constituye la primera retrospectiva en un museo de esa envergadura de Sanja Ivekovic, la artista nacida en 1949, en Zagreb (Croacia), en el corazón herido de la todavía Yugoslavia.</p>
<p>Ivekovic se formó bajo el calor tumultuoso y combativo de la primavera de Praga en 1968, cuando los artistas decidieron romper con los moldes establecidos por el comunismo también en el ámbito de la producción artística y comenzaron a ejercer nuevas modalidades de expresión en lo que se llamó “Nova Umjetnicka Praksa” (nuevas prácticas artísticas). Así Ivekovic comenzó su carrera que acumula una serie de obras-manifiesto regidas, central y especialmente, por los principios del naciente movimiento feminista, aquellos que por ese entonces aseguraban que “lo privado es político”. La de la terraza, su primera performance, fue el gesto iniciático e irreprochable de sus más profundas convicciones de todo tipo porque, en su vida, política y arte se funden en una misma expresión, en un único destino.</p>
<p>La retrospectiva incluye también otras obras del mismo corte político, asombroso, de protesta y con el énfasis puesto en desenmascarar la violencia en dos planos. Uno más general, el que ocurría a toda la población al este del muro de Berlín y otro particular, el que sufrían las mujeres de ambos lados del muro.</p>
<p>El trabajo de intervención en las producciones visuales de los medios masivos de comunicación –desde la televisión a las publicidades en revistas femeninas pasando por los íconos promovidos por Hollywood– constituyen el corazón sobre el que Ivekovic afiló su mirada y atacó con dulce violencia, como un chiste amargo sobre la violencia de los estereotipos de mujer y de vida vendidos por esos medios, donde se podía entender sin demasiado esfuerzo, que la violencia nunca es dulce. Los más de cien trabajos realizados durante 40 años y exhibidos ahora así lo confirman. Van del fotomontaje conceptual al videoarte, al dibujo, la escultura –como creación de sitio específico y con claro sentido social– y la performance.</p>
<p>Pocos años antes de hacer “Triangle” –la performance de la terraza, el whisky y la paja– comenzó a pergeñar el video que da nombre a la retrospectiva, Sweet Violence. Se trata de un compilado de grabaciones de una serie de microprogramas de televisión donde se explicaban los beneficios de la política económica creada por Tito, la llamada tercera vía, una mezcla que auguraba tener lo mejor del socialismo y del capitalismo.</p>
<p>Ivekovic los registró y sobreimprimió sobre sus grabaciones unos barrotes de cárcel, dando así un testimonio poco sutil de su punto de vista sobre el asunto. Pensar esta obra en su contexto histórico-temporal contribuye a dar luz sobre la originalidad de entonces en la aplicación de ese procedimiento sobre un tape en blanco y negro y con un único canal de sonido.</p>
<p>La retrospectiva ocupa parte del tercer y segundo piso del MoMA. Allí un público motivado pasa sin cesar ante sus videos, el ya mencionado “Sweet violence”, pero también ante “Instructions No. 1” (1976), “Make Up – Make Down” (1978), “Personal Cuts” (1982), “Practice Makes a Master” (1982), y “General Alert (Soap Opera)” (1995).</p>
<p>Entre esta multitud de obras, destacan “Double life”, una selección de fotomontajes donde a un lado, se coloca a ella misma junto a Marilyn Monroe en distintos momentos de sus vidas: un paralelo increíble y real de imágenes que cuentan el crecimiento de ambas como artistas que adquieren las mismas actitudes y poses requeridas como femeninas –dictados este/oeste– de cómo ser mujer. No hay barreras para la dulce violencia del estereotipo de la mujer sumisa, de la chica-cosa.</p>
<p>En 2001, realizó una de sus piezas más imponentes, “Lady Rosa of Luxemburgo”, una réplica del monumento que recuerda a la militante socialista alemana asesinada en 1941 durante la Segunda Guerra Mundial. Para la retrospectiva se construyó una copia que ocupa todo el hall central del segundo piso del museo. El original se encuentra en la Plaza de la Constitución de Luxemburgo. Ivekovic retiró la Nike original –la representación de la victoria– y la reemplazó por una mujer embarazada. En su base de mármol hizo tallar leyendas en inglés, francés y alemán donde se lee: La Resistance, la Justice, la Liberté, L’independece-Kitsch, Kultur, capital Kunsti-Whore, Bitch, madonna, Virgin. El rol decisivo jugado por las mujeres en la resistencia a los nazis durante la Segunda Guerra Mundial es un capítulo olvidado de la historia y allí llega Ivekovik para salvar la falta y para continuar la tradición de lucha, no sólo pone a una mujer con nombre y apellido, una mujer que existió, sino que la construye embarazada, para perpetuar la especie de esa suerte de amazonas, la inmortalidad de la lucha femenina. La pieza se planta donde habitualmente está expuesto el enorme obelisco de Barnett Newman. Un desplazamiento que otra vez no tiene nada de sutil.</p>
<p>Finalmente, con “Women’s house” vuelve al fotomontaje. Aplica sobre afiches publicitarios de anteojos de sol diseñados por marcas costosas e icónicas leyendas escritas en primera persona sobre mujeres víctimas de violencia de género, ésas que tuvieron que recurrir a refugios en distintas partes de Europa –desde Polonia a Croacia– para salvar sus vidas del macho agresor y asesino. Historias verdaderas tomadas en refugios verdaderos sobre chicas de belleza producida e irreal. Una vuelta de tuerca en el tiempo a su trabajo “Double life”.</p>
<p>Una pregunta permanece abierta luego de recorrer la muestra, esta serie de obras que narran el combate de una artista que no cesa de luchar por sus ideales y que fue, en su momento más vigoroso, un estandarte anticomunista y que construyó su obra como tal.</p>
<p>¿Por qué el MoMA? ¿Por qué ahora? Más allá del valor irrefutable de la obra de Ivekovic, parece que el neoliberalismo también suda, escupe y no excluye las paredes de los museos más respetados, muros que se usan para continuar la predominancia de sus objetivos, que la misma artista no dudaría en rubricar con las palabras de base puestas en su Lady Rosa: “bitch, whore” o lo que fuere.</p>
<p><a href="http://www.revistaenie.clarin.com/arte/Sanja-Ivekovic-retrsopectiva-MoMA_0_635936427.html" target="_blank"><strong>Publicado en Revista Ñ</strong></a></p>
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